O Consello da Xunta autorizou hoxe a sinatura dun convenio entre o Instituto Enerxético de Galicia (Inega), organismo dependente da Consellería de Economía e Industria, e a Federación Galega de Parques Empresariais (Fegape) para o desenvolvemento dun proxecto piloto consistente en potenciar a eficiencia enerxética nos polígonos industrias galegos. Trátase dunha actuación de promoción do aforro e da eficiencia enerxética no sector empresarial que o Inega desenvolve en colaboración co IDAE (Instituto para a Diversificación e Aforro da Enerxía) e mediante a que se subvencionan, a fondo perdido, actuacións tendentes a incentivar o uso racional da enerxía nos parques empresariais englobados na devandita federación, a única destas características existente en Galicia, que dá cabida a 24 entidades representativas de polígonos e que aglutinan 40 parques empresariais, e representan o 95% das asociacións de empresarios de Galicia.


La recepción de Navidad del Ayuntamiento coruñés es uno de los actos más concurridos de la ciudad. Este año, a pesar de adelantarse un día el discurso del alcalde, la asistencia fue menor que en ejercicios anteriores, quizá por el frío siberiano que azotó la ciudad. Pero la temperatura gélida del exterior se caldeó en el interior entre los abrazos de los asistentes y los deseos de un año mejor para el 2010 a todos los niveles.

La comercialización del patrimonio para que una empresa determinada pueda mantenerse a flote es otro de los mecanismos que están articulando algunas firmas que atraviesan un mal momento. Agentes sociales conocedores de la operación ponen como ejemplo una compañía de la comarca de A Coruña que había puesto en el mercado en los últimos días una nave que tenía en el polígono de Bergondo para obtener liquidez y afrontar así pagos pendientes. Es otro caso que ilustra otro de los fenómenos que se están produciendo y que incrementan los espacios libres, colapsando el mercado del suelo industrial al aumentar el desfase entre oferta y demanda. Existe también otro ingrediente que ha contribuido a multiplicar las naves vacías que hoy se encuentran por territorio gallego. Se trata de la reunificación de delegaciones en una única nave ubicada en un polígono con fácil acceso. Es algo que, tal y como explica Ingestín, está ocurriendo.


La maleza vuelve a inundar una de las parcelas que todavía no están edificadas en la tercera fase del próspero polígono industrial de Río do Pozo, en Narón. Hasta hace poco, las naves y las empresas se multiplicaban como la espuma en este parque de Ferrolterra promovido por la Entidad Pública Empresarial de Suelo, dependiente del Ministerio de Vivienda, que ya ha concluido también su cuarta y última fase. Pero, aunque hay empresas levantando naves, el revés económico también le ha tocado, ralentizando el desarrollo y la puesta en funcionamiento de nuevas empresas. No es al único caso en el desarrollo del suelo industrial de Galicia.

El delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, recibió esta mañana en su despacho de la Delegación del Gobierno al presidente de la Federación Galega de Parques Empresariais (Fegape), Luis Fernández Ruenes, que acudió acompañado del secretario xeral de dicha entidad, David Sobral.

El colectivo empresarial trasladó al delegado del Gobierno su interés por que las inversiones del nuevo Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local (Plan E), promovido por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y cuya ejecución se materializará a partir del 1 de enero de 2010, concedan un especial protagonismo al desarrollo y a la modernización de los parques empresariales de la comunidad autónoma. En este sentido, Antón Louro explicó a los responsables de Fegape que precisamente el decreto por el que se regula este nuevo fondo estatal establece que los proyectos que se presenten ante el Ministerio de Política Territorial deberán inscribirse en tres grandes líneas de actuación; una de ellas es la sostenibilidad económica, en la que se engloban parques empresariales, científicos y tecnológicos; infraestructuras de innovación y desarrollo tecnológico; despliegue y acceso a las redes de telecomunicaciones, etc. El delegado precisó, no obstante, que son los ayuntamientos los que deciden qué proyectos quieren presentar y financiar a través del Fondo Estatal para el Empleo que se desarrollará durante el próximo año.

Varias empresas se han adherido en las últimas semanas al plan de seguridad puesto en marcha por la Asociación de Empresarios de Mos (Aemos).
Para realizar el proyecto, la asociación empresarial cuentan con la colaboración de la firma Segursystem Europa, una entidad registrada y autorizada por la Dirección General de Policía para la prestación de servicios de seguridad.
Según explicó ayer gerente de la asociación, Francisco Domínguez, tras haber mantenido una estrecha colaboración con la subdelegación del Gobierno, la Policía Nacional y la Guardia Civil, así como con diferentes profesionales en seguridad privada, “la Aemos ha ideado este proyecto de choque conjunto con el objetivo de adoptar las medidas preventivas adecuadas e instaurar los protocolos necesarios que permitan aliviar la presión delictiva en nuestras empresas”.

La exigencia por la Xunta de correcciones en el proyecto del nuevo plan general de urbanismo coruñés y la posterior incorporación de novedades en el documento sirven de arranque para un debate sobre esta iniciativa municipal en la que participan los representantes de dos polígonos industriales de la ciudad, el director de la Escuela de Arquitectura y el presidente de los agentes inmobiliarios.

Xestur modificó el proyecto sectorial y el proyecto de urbanización del parque empresarial de Mos (PeMos) ubicado en A Veigadaña para facilitar los accesos a la zona a través de la carretera N-550, que conecta con la A-52 a dos kilómetros. Según informó la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, la alternativa a este enlace era el tránsito por una carretera local sin capacidad para asumir el tráfico generado por las industrias que se instalarán en el parque empresarial y además provocaría una importante afección de los núcleos de población próximos, que tendrían que soportar un elevado tráfico de vehículos pesados, con el incremento de contaminación acústica y atmosférica.


La historia de la asociación de empresarios del polígono de San Cibrao comenzó siendo en blanco y negro. El color vino después. El blanco de la esperanza y el negro del infortunio. El primero ganó al segundo porque el colectivo de emprendedores venció toda suerte de dificultades que salieron a su encuentro para hacer del asentamiento industrial lo que es hoy: un lugar en el que trabajan más de 8.000 personas en más de 300 compañías allí establecidas.